Los niños y jóvenes de hoy enfrentan una crisis silenciosa, pero cada vez más evidente: la salud mental. Ansiedad, trastornos del sueño, dificultades de atención, aislamiento social y problemas emocionales son cada vez más frecuentes. Aunque las causas son múltiples, hay una que atraviesa a toda esta generación: el uso indiscriminado de pantallas, celulares, tabletas, redes sociales y dispositivos electrónicos.
De allí surge una gran pregunta: ¿cómo controlarlos? La crianza cambió de forma radical en apenas unas décadas. Hubo un tiempo en el que el control estaba en manos de los padres. No solo se regulaba el uso del televisor o la hora de dormir; también se establecían rutinas, límites y dinámicas familiares claras. Esas reglas se respetaban, al igual que la autoridad de los padres. La infancia se construía alrededor del juego, el deporte, la interacción social directa y el aprendizaje del mundo real.
Hoy, en muchos hogares, esa autoridad se ha debilitado y el celular se ha convertido en niñera, el televisor en regulador emocional y la tableta en calmante inmediato. En algunos casos, la crianza se ha delegado en una pantalla, y las consecuencias ya son evidentes a nivel mundial. Estudios recientes han demostrado que la sobreexposición digital afecta el desarrollo emocional, reduce la capacidad de atención, debilita la tolerancia a la frustración y reemplaza la interacción humana por estímulos diseñados por algoritmos que compiten por segundos de atención. Lo más alarmante es que esta realidad se ha normalizado.
El problema no es la tecnología en sí, sino su uso sin límites, sin acompañamiento y sin criterio. Este es el momento en que caemos en la cuenta de que nuestros padres tenían razón en apagar la TV y nos mandaban a hacer “algo productivo”.Por eso, es fundamental retomar el rol de orientación y supervisión sobre la actividad digital de niños y niñas. La herramienta para hacerlo ya está disponible en la mayoría de dispositivos y aplicaciones: el control parental.
En este Día del Niño, la invitación es a pasar de la reflexión a la acción: que los adultos se eduquen sobre cómo activar los controles parentales en los dispositivos que usan los menores, que asuman un rol activo como usuarios responsables y que aprovechen estas herramientas de cuidado. No podemos esperar a que sea demasiado tarde para tomar el control
Y en este análisis, también es importante recordar que, según la Constitución Política de Colombia, el principio de interés superior de los niños, niñas y adolescentes es responsabilidad del Estado y de la sociedad, no solo de la familia.
Desde este principio, el Partido MIRA ha logrado que exista una colaboración armónica entre las plataformas digitales y las medidas de prevención y protección de la niñez. Como ponentes de la Ley 2460 de 2025, que reformó la Ley 1616 de 2013 denominada como la Ley de Salud Mental, el Partido logró que los proveedores de estos servicios se vinculen de manera activa a las estrategias de prevención; lo que obliga tanto a entidades públicas como privadas a la socialización de las herramientas para la capacitación de padres, familiares, tutores, profesores y acudientes, y así para garantizar la protección integral de la niñez en el marco de la corresponsabilidad.
Por su parte, sigue siendo una tarea pendiente de los diferentes sectores, ahondar en el diseño de rutas de prevención y atención, así como en la amplia difusión de las herramientas de cuidado como el contínuo desarrollo para facilitar su uso y su despliegue de manera generalizada. Es necesario que a partir de esta política, que exista un desarrollo de campañas reales, contenidos pedagógicos constantes, advertencias claras en medios, fortalecimiento del control parental y rutas de atención visibles.
La tecnología debe ser una herramienta, no una autoridad. El control debe volver a manos de los padres, con el respaldo del Estado y de la ley. Proteger la salud mental de los menores hoy es, sin duda, el mejor regalo que podemos darles.
